SI SE ECLIPSA EL SENTIDO DE DIOS, TAMBIÉN EL DEL HOMBRE, por Livio Melina. El eclipse de Dios Creador en el horizonte de la civilización moderna ha sido de carácter central en el eclipse del hombre que se ha producido desde entonces. La presente reflexión propone explorar las dos áreas del pensamiento en las que se ha excluido deliberadamente toda referencia a Dios: la ciencia y la racionalidad pública, para dilucidar los motivos de semejante delimitación. El ocultamiento del hombre ante Dios ha significado, en definitiva, un ocultamiento del hombre a sí mismo, sin que pueda reconocerse en un horizonte limitado a la mera materialidad. Ante la tesis postulada originalmente por Hugo Grocio de la necesidad de legislar sobre la base de derechos establecidos por la razón autónoma bajo el supuesto de que Dios no existe o no está ocupado de los asuntos de los hombres, aparece hoy la propuesta de Benedicto XVI, quien ha invertido la tesis moderna, proponiendo ensanchar los espacios de la racionalidad, abriéndola a las grandes cuestiones de la verdad y el bien e integrando en la unidad del conocimiento a la filosofía, la teología y las demás ciencias, en vistas a develar nuevamente la naturaleza humana. |