Aproximaciones a Hildegarda de Bingen (1098-1179)
El 21 de febrero de 1940, en un paso importante hacia la plenitud del reconocimiento de esta mujer «que amó exclusivamente a la Iglesia» –como dirá más tarde de ella Juan Pablo II (ver recuadro)– la Sagrada Congregación del Culto Divino aprobó lo realizado y estableció la celebración de su festividad con oficio propio.