¿Optimismo? ¿Pesimismo? ¿Realismo?
Naturalmente el llamado a la conversión, elemento sustancial de la evangelización, no termina en el desenmascaramiento del pecado, sino que tiene necesariamente que desembocar en la nueva vida en Cristo, de modo que por la gracia de Dios, sea que vivamos, sea que muramos, todo nuestro ser sea para el Señor.